Instituto de Terapia Vincular Familiar

Qué es la terapia vincular-familiar.

La terapia vincular-familiar propone como camino de abordaje y tratamiento del conjunto de sintomatologías y problemáticas actuales la recuperación del lugar de hijo en la estructura familiar de origen, obstaculizado  por las secuelas de las heridas recibidas por padres y abuelos en su propia crianza y por los efectos de la  “simetría del niño con el adulto” como cambio de la subjetividad.

Muchos padres y abuelos no se pudieron apoyar emocionalmente en sus padres y lo transmiten inconscientemente a sus hijos. Los hijos se mimetizan con las vivencias de sus padres a pesar de tener vínculos mucho más cercanos y demostrativos y se sienten autosuficientes a nivel emocional aunque sean absolutamente dependientes en el plano real.

La simetría como cambio de la subjetividad produce un efecto imaginario de paridad con el adulto, de autosuficiencia imaginaria, y una fantasía de completud, de perfección, donde no existen los limites ni las limitaciones.  La personalidad actual piensa que todo se puede o se podría, y esto genera un gran autoexigencia  interna que ya no resulta moderada por la opinión de los padres puesto que con ellos se está de igual a igual.

Algunas de las consecuencias de la falta de incorporación de los padres como figuras protectoras son: soledad interior, intolerancia a la frustración y al error, ansiedad, falta de límites, trastornos de angustia, desconexión emocional, fobia a la entrega y el compromiso, desmotivación e insatisfacción vocacional, etc.

 

Como trabaja la Terapia vincular- familiar.

LA TV-F se propone ayudar a las personas a reconectar con su lugar de hijos. Esto se logra cuando la persona decide comunicar a alguno de sus padres -vivos o que ya no están-, sus sentimientos, comprendiendo a la vez  sus limitaciones en función de su propia historia. Alli donde se renuncia a expresar queda detenido nuestro desarrollo y estas situaciones se reproducen en nuestros vínculos actuales.

Abordaje transgeneracional . Muchas veces para posibilitar la  esta reparación necesitamos también reparar vinculos anteriores. A través de nosotros como vehículo de sanación permitimos a nuestros seres queridos expresarse y reparar sus propias heridas.

 

Para más información

Creada en 1989 por un equipo terapéutico conformado por la Lic. Claudia Messing, el Dr. Benjamín Zarankin y la Lic. Claudia Nora Mares, la Terapia Vincular-Familiar tiene como base el psicoanálisis freudiano y elementos de su relectura lacaniana, entre otros muchos desarrollos teóricos de autores como D.W. Winnicott, G. Bateson, E. Pichon Riviere, E. Morín, M. Iacobonni, R. Kaes, E. Dio Bleichmar, Y. Gampel, S. Tisseron, etc. También recoge los aportes de la teoría de la comunicación, de la psicología social, del psicodrama, del lenguaje emocional y corporal, de los nuevos paradigmas científicos −en especial la noción de pensamiento de la complejidad (Morín, 1984 y 1994) y la necesidad de redes y atravesamientos transdisciplinarios para dar cuenta de las nuevas complejidades (Fernández, 2007), los desarrollos de la epigenética y el hallazgo de las neuronas espejo (Iacoboni, 2009) como otro lenguaje para describir la mimetización inconsciente. Comparte con muchos otros teóricos la importancia de lo transgeneracional (Kaës, 1996; Faimberg, 2006; Gampel, 2006; Tisseron, 1997), así como la necesidad de despatologización de la infancia y de producir intervenciones subjetivantes en una sociedad cada vez más dominada por el mercado de consumo y los medios masivos de comunicación (Bleichmar, 2004 y 2010; Janin, 2004 y 2012; Vasen, 2014; Untoiglich, 2011; Untoiglich y otros, 2013; Rojas, 2006, 2008 y 2013).

Lo novedoso de su aporte está centrado en la direccionalidad del proceso terapéutico, ya que para el abordaje de la mayoría de las problemáticas actuales propone fortalecer el proceso de individuación y subjetivación a través de la reconexión emocional con el lugar de hijo en la estructura familiar de origen, obstaculizado generalmente por las secuelas de las heridas recibidas por padres y abuelos en su propia crianza.

Se tiene en cuenta que el vínculo internalizado con los padres constituye un metro patrón que tiende a reproducirse en el resto de los vínculos, ya sea de pareja, laborales, sociales o con los hijos. En la mayoría de las terapias (psicoanalíticas y otras) se avanza en la elaboración de los vínculos primarios, incluyendo el reconocimiento y comprensión de las limitaciones en las historias de los padres. Pero la Terapia Vincular-Familiar avanza un paso más hacia la recuperación de aquel vínculo a través de la reconexión emocional y el reconocimiento del lugar de hijo que tiene cada uno. Porque cuando esto no ocurre, se busca inevitablemente reemplazar los vínculos perdidos por los actuales, reproduciendo finalmente la misma calidad de enlace. Si hay madre y padre en el corazón de cada uno habrá pareja e hijos diferenciados de los vínculos primarios, de lo contario se busca reemplazarlos y proyectarlos sobre los vínculos actuales.