Instituto de Terapia Vincular Familiar

Qué es la terapia vincular-familiar.

La terapia vincular-familiar es una psicoterapia psicoanalítica formulada en el año 2007 [i]por la Lic. Claudia Messing que reconoce sus inicios en  los desarrollos realizados desde 1989 por la Organización Vincular[ii]. T

Esta psicoterapia centra su aporte novedoso en la direccionalidad del proceso terapéutico ya que se propone ayudar a lograr el bienestar y equilibrio emocional de las personas  a través de la reparación, recuperación y  reconexión con el  lugar de hijo en la estructura familiar de origen. Ya que cuando esto no ocurre, se busca inevitablemente reemplazar los vínculos perdidos por los actuales, reproduciendo finalmente la misma calidad dolorosa del enlace anterior. Si hay madre y padre en nuestro corazón habrá pareja e hijos diferenciados de los vínculos primarios, de lo contario se buscará reemplazarlos y proyectarlos sobre los vínculos actuales

En la mayoría de las terapias se avanza en la elaboración de los vínculos primarios, incluyendo el reconocimiento y comprensión de las limitaciones en las historias de los padres. Pero la Terapia Vincular-Familiar avanza un paso más hacia la recuperación de aquel vínculo a través de la reconexión emocional y el reconocimiento del lugar de hijo.

Esto se logra cuando se aprende a comunicar a los padres -vivos o que ya no están-sentimientos y emociones, comprendiendo a la vez las limitaciones de su propia historia. Allí donde renunciamos a expresar lo propio, absorbemos emociones que no son nuestras y que luego reproducimos en nuestros vínculos actuales.  Comprender por qué nos pasa lo que nos pasa; hacemos lo que hacemos; o sentimos lo que sentimos, no es suficiente para realizar un cambio profundo y sostenido en el tiempo. Es necesario conectar con las escenas y vivencias dolorosas y expresar los sentimientos y  emociones perturbadoras de una manera auténtica y a la vez respetuosa, en una comunicación explícita o imaginaria, de acuerdo estén vivos o hayan fallecido.

Por medio de la TV-F  no solo se comprende el origen de los conflictos emocionales, sino que además se los contextualiza transgeneracionalmente. No solo se abordan las situaciones traumáticas, sino que se las ubica en la cadena de sentido histórico, en el contexto  del entramado vincular-familiar. Es decir, la historia social cultural cronológica, también los hechos de la historia familiar, las contingencias de las biografías de los miembros de la familia, y  especialmente los avatares de los vínculos familiares.

Este abordaje es especialmente necesario a partir del cambio que introduce la  “simetría del niño con el adulto” como cambio de la subjetividad (Messing, C,  2007, 2011, 2017) ya que los pensamientos, las creencias, las experiencias traumáticas no elaboradas por los padres y abuelos se trasmiten mucho más directamente a las siguientes generaciones. Hijos y nietos se mimetizan masivamente con traumas anteriores y los viven como si fueran propios. Por eso en TVF se procede a develar a quien  pertenecen esas emociones y situaciones traumáticas, se hacen conscientes y se reubican contextualmente, “devolviéndolo” a quién corresponda y al momento histórico cultural correspondiente.

Muchos padres y abuelos por diversas circunstancias y resabios del arquetipo autoritario no se pudieron apoyar emocionalmente en sus padres y esto lo transmiten inconscientemente a su descendencia. Los hijos educados en los nuevos modelos de crianza que erradicaron  el miedo y la distancia  de modelos anteriores, se mimetizan sin embargo masivamente con las vivencias de sus padres, entre otros factores, gracias a sus “neuronas espejo”( Iacoboni, 2009) . De modo que a pesar de tener vínculos mucho más cercanos y demostrativos quedan impregnados de vivencias y situaciones traumáticas anteriores que proyectan sobre los vínculos actuales y que son reforzadas por las características propias de la simetría.

La “simetría del niño con el adulto” hace que los hijos copien a los padres como si estuvieran frente a un espejo y queden ubicados a partir de allí en un lugar de paridad que les impide incorporarlos como figuras protectoras. Por eso se sienten solos por dentro, se hiperexigen, no soportan fallar ni equivocarse, no toleran la frustración, y quedan posicionados en un lugar de autosuficiencia imaginaria, entre otros muchos efectos que intervienen en la gran cantidad de sintomatologías actuales.

En el tejido de eventos, acciones, interacciones, determinaciones, azares que conforman el mundo de lo fenoménico familiar-vincular, la TV-F se propone ordenar lo inextricable, la ambigüedad y la incertidumbre a través de la profunda y a la vez simple acción ordenadora que constituye la recuperación del lugar de hijo en la estructura familiar de origen.